Comenzamos la salida en Villaluenga del Rosario en dirección al Puerto de las Viñas. Una vez pasada la cancela, tomamos el sendero que hay a la derecha y que pasa por encima de la Venta. Una gran encina caída nos obliga rodearla.
Saliendo del encinar, nos encontramos con un pozo y sus pilones labrados en piedra caliza.
Desde este lugar, contemplamos los Llanos del Republicano y la Sierra de Líbar.
Cruzamos la pista que conduce a la Casa Las Merinas y llegamos al pozo de la Vera. Se supone que el agua que tiene éste procede de los Navazos de Líbar. Junto a él también hay una pila tallada.
Pasamos el murete de piedras, encontrando agua por doquier.
Ahora seguimos en dirección a la Casa Las Cañadillas.
Observamos que la chimenea tiene pintada la bandera andaluza. El caserío es de los pocos que quedan habitados en la zona, en él se sigue viviendo del campo y la ganadería.
Dejamos atrás el caserío. Bajamos por una zona bastante pedregosa.
Llegamos hasta este pozo.
Antaño este zona fue muy poblada, con bastantes casas dispersas lo que justificó la creación de la escuela de Barrida en la zona del Quejigal.
Tenéis información más detallada sobre esta escuela rural en el siguiente blog: Cuaderno de Campo Payoyo.
En el sendero hallamos una tapadera de corcho que perteneció, probablemente, a un cántaro.
El agua sigue haciéndonos compañía en nuestro camino.
Pasamos por delante de un chozo que pudo estar habitado en otros tiempos. La techumbre se ha derrumbado por completo.
Esta pared de roca caliza recibe el nombre de Chorrero. Cuando llueve mucho o los días siguientes a las lluvias, en este lugar, se produce un gran salto de agua originándose de esta manera, una cascada de extraordinaria belleza.
Empezamos a descender en zig-zag hasta el arroyo de la Higuereta.
Llega la hora de comer algo. Preparamos unos chorizos a la brasa.
Seguidamente apagamos la hoguera.
Emprendemos, nuevamente, la marcha.
El arroyo de la Higuereta sigue su curso.
Hemos llegado a los Pozos de Barrida.
Espectaculares pilones labrados en piedra.
Los dos pozos están llenos. Afortunadamente mana agua por todas partes.
Seguimos hasta la fuente del Zarzalón.
Donde brota agua clara, diáfana y cristalina.
Continuamos el camino por un ligero ascenso. Arriba paramos y echamos un trago de agua. Divisamos al fondo el Puntal de la Raya y La Sierra de los Pinos.
Seguimos hacia los emblemáticos saltaderos que nos conducen hasta Puerto Tirado.
Llegamos a la altura de un singular lentisco hecho árbol, ubicado junto a un caserío derruido. El tamaño del mismo es excelente, similar al de cualquier encina que podamos encontrar por estos parajes.
Casi al empezar a descender hallamos la fuente de Puerto Tirado. Tapada con algunas támaras.
Al lado izquierdo conforme bajamos, vemos el peñón del Berrueco.
Observamos el gamón, planta de la familia de las liliáceas, con hojas erguidas, largas, en figura de espada, flores blancas con una línea rojiza en cada pétalo y raíces tuberculosas. Dicha planta suele usarse en Ubrique, sin saber exactamente desde cuándo, ininterrumpidamente cada tres de mayo en sus típicas y tradicionales "crujidas de gamones".
Fenomenal panorámica al fondo del farallón de la Sierra de Ubrique, La Sierra de la Silla y Fátima.
Durante el itinerario realizado hoy, algunos tramos los hemos encontrado prácticamente intransitables. Pero realmente, ha merecido la pena. El paseo ha sido una gozada.
Pasamos junto la calera de la cañada de los gamonales. Lugar donde antiguamente, transformaban mediante calcinación la piedra caliza en cal. Con ella, en los pueblos de la sierra antiguamente, se blanqueaban las viviendas.
El arroyo de Garciago baja totalmente cargado de agua, después de los días de lluvia que hemos tenido últimamente.







a nosotros no nos invitas a esas barritas energeticas de la candelita!!!
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